Este domingo 7 de diciembre, en la víspera de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, la ciudad de Toledo volvió a renovar su Voto a la Inmaculada Concepción, una tradición de profunda raíz cristiana que se mantiene de forma ininterrumpida desde 1617.
En un ambiente de oración y recogimiento, fieles, hermandades, cofradías y capítulos se congregaron para acompañar a la imagen de la Virgen María, cuyo culto mariano constituye un signo expresivo de la fe que ilumina la vida de nuestra comunidad cristiana.
Una procesión llena de significado espiritual
La celebración comenzó con una procesión que partió desde la casa de las Religiosas de María Inmaculada, recorriendo las calles de la ciudad imperial con faroles representativos de las distintas hermandades y congregaciones. Este gesto de caminar juntos simboliza nuestra peregrinación como Iglesia, una Iglesia que avanza confiada en la Maternal intercesión de María.
Por primera vez, la cabecera del cortejo incorporó una representación del “Milagro de Empel”, testimonio de confianza en la protección de la Virgen en medio de las dificultades, y signo de cómo la devoción mariana ha acompañado históricamente a generaciones de creyentes.
Renovar un voto, renovar la fe
Al llegar al Monasterio de San Juan de los Reyes, la Corporación Municipal y la comunidad franciscana recibieron la imagen para el solemne acto de renovación del Voto. El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, pronunció nuevamente las palabras del juramento histórico de 1617, reafirmando así la voluntad de la ciudad de afirmar y defender que la Santísima Virgen María fue “concebida sin pecado original y preservada de toda mancha por los méritos de la redención de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor”.
La celebración, presidida por el Delegado Episcopal de Religiosidad Popular, Hermandades y Cofradías, Juan Ignacio López Serrano, destacó no solo por su carácter histórico, sino también por su significado actual como expresión de fe viva. En sus palabras se subrayó que este acto no es un mero recuerdo del pasado, sino una manifestación actual de amor y confianza en la Santísima Virgen María.
Una celebración que une tradición y corazón
Finalizado el rito, la imagen de la Inmaculada emprendió el regreso, haciendo una parada ante el monumento dedicado a la Virgen, en la plaza de San Juan de los Reyes. Allí, y también por primera vez en esta celebración, la Tuna Universitaria de Toledo interpretó un homenaje musical, expresando con alegría y belleza el afecto de toda la comunidad hacia la Madre de Dios.
La renovación del Voto a la Inmaculada Concepción sigue siendo un momento privilegiado para hacer presentas nuestras vidas, con sus desafíos y esperanzas, ante los pies de la Virgen. En su ejemplo confiado y humilde descubrimos la invitación a seguir a Cristo con corazones abiertos a la gracia divina.
